viernes, marzo 10, 2006

Emigración

Me sorprende la poca memoria histórica que hay en España. Me refiero a la reciente, así como de 60 años para acá. Creo que todos, o casi todos los españoles tenemos en nuestra familia o conocemos a alguien que tuvo que emigrar en los duros tiempos de la Posguerra y mucho más tarde, porque por desgracia la mala situación duró hasta bien entrados los 70.
No es raro escuchar contar a los abuelos como viajaban hasta Francia, Alemania o más al norte, metidos en trenes, autobuses o como buenamente podían con maletas de cartón agarradas con cuerdas. Cómo gente que no había salido nunca del pueblo, se encontraba en un país desconocido, con un idioma que no hablaba y con una gente, que en aquellos momentos estaban a años luz en avances y en progreso. Además, cuando años después, tras haber trabajado en los oficios que nadie quería y ahorrar peseta tras peseta, volvían al pueblo, los vecinos de toda la vida, los amigos de la infancia, ya no los trataban igual. Eran casi como desconocidos porque se habían perdido muchos acontecimientos, muchas bodas, muchos nacimientos, muchas muertes. Entonces no había los medios que hay ahora; internet, teléfonos móviles, tarjetas telefónicas de descuento... El correo era muchas veces la mejor manera, y la más barata, de estar en contacto.
La vida del emigrante es muy dura. Por lo menos la del que se va por necesidad. No creo que nadie deje familia, amigos, tierra, por capricho.
Escribo todo esto porque ayer se hizo público que a partir de ahora los ciudadanos de los países que entraron últimamente en la Unión Europea podrán venir a trabajar a España. Ya he oído voces acusando al Gobierno de dejar entrar a todo el mundo y me duelen enormemente.
Primero porque cualquiera que se moleste en buscar en internet podrá encontrar que, cuando entraron se hizo una moratoria (que excluía a Malta y a Chipre) que se acaba el 1 de Mayo. Después de esa moratoria ya podrán circular libremente. Sobre todo porque son ciudadanos europeos que tienen los mismos derechos que los demás, mal que les pese a algunos.
Segundo porque sé a ciencia cierta que en esos países llamados "del Este" la gran mayoría de la población en edad trabajadora tiene estudios superiores, fruto de muchos años de educación comunista en los que la educación casi casi que era obligatoria hasta los 18. En esos países, además, a nadie se le caen los anillos por desempeñar un trabajo "inferior" a su categoría, principalmente porque allí no conocen eso de las clases sociales que tanto se lleva aquí.
Porque, al fin y al cabo, si uno se va al INEM, se dará cuenta de que en España, a pesar de la tasa de paro, hay muchos trabajos que no se cubren: construcción, trabajos en el campo, pesca, transporte...
Yo no digo que se abran las puertas de par en par sin control, ni que se permitan los comportamientos delictivos de algunas personas. Lo único que digo es que hay gente con ganas de trabajar y de buscar un futuro. Y que si yo estuviera pasando hambre y necesidades en mi tierra también me iría. Y el que diga que no, miente.