Olores
Hoy, mientras iba de camino al trabajo, ha llegado a mí un aroma del pasado. Un perfume que se me ha metido hasta lo más profundo del corazón y ha hecho que palpitara más rápido.
Me pasa muchas veces. Soy muy despistada, pero nunca olvido un olor, aunque pasen miles de años. Es como una pequeña obsesión que tengo; recordar a las personas en olores. También los momentos.
Recordé durante años a mi primer amor por su colonia. En realidad he recordado siempre a cada uno de mis amores por sus colonias. Cada uno especial y cada uno distinto. Nunca he repetido. Quizás porque no hay dos hombres iguales o quizás porque no me pareció correcto traicionar la "memoria del perfume" en los brazos de otro que no fuera el primero. Rarita que es una.
Recordé durante años a mi primer amor por su colonia. En realidad he recordado siempre a cada uno de mis amores por sus colonias. Cada uno especial y cada uno distinto. Nunca he repetido. Quizás porque no hay dos hombres iguales o quizás porque no me pareció correcto traicionar la "memoria del perfume" en los brazos de otro que no fuera el primero. Rarita que es una.
De J. que fue mi gran amor (y único) de la adolescencia, me llevo sin duda su aroma fresco y sus besos de menta. Cuando me dejó, su olor tardó en irse de mi mente semanas. Toda mi ropa olía a él, a pesar de que nos pasábamos las noches de bar en bar rodeados de humo. Incluso después de lavar toda esa ropa, a veces el aire me traía su recuerdo e inevitablemente pensaba en él.
Años después, me sorprendí cuando nos volvimos a ver y, al darle dos besos, su aroma me llevó al pasado. Habían pasado 7 años, pero seguía oliendo igual. Tan fresco y tan atrayente que le habría vuelto a besar, poseída por el espíritu de tiempos remotos.
Por esas mismas fechas, comprobado ya que no había vuelta atrás con J., conocí a B., primo de un amigo. Nada más verlo el destello de la atracción irrefrenable me envolvió. No fue él, ni sus preciosos y expresivos ojos negros, sino su perfume. Juro que, a pesar de mis manías olfativas, nunca me había pasado algo igual. Era como en las películas de hipnotizadores, sólo que allí el hipnotizador era su olor. Algo indescriptiblemente pasional.
Después me enteré de que aquéllo era una esencia árabe hecha de no sé qué ingredientes. (Para mí que de todos los afrodisíacos, jaja).
No fue amor a primera vista, quizás pasión al primer segundo. Lo nuestro fue un bonito e irrepetible intercambio de sensaciones hasta que se fue, ya que no era de mi ciudad, pero, como se suele decir "fue bonito mientras duró" y es que, a veces, un olor dice más que cien palabras.



0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home